HACER, HACER San Ignacio de Loyola decía que hay que hacer las cosas como si Dios no existiera, pero después de hechas, y bien, agradecerle al Creador. O sea hay que dejar la retórica y el discurso y exigirnos en lo que creemos que hay que hacer; no dejar a la inspiración ni que de “arriba” nos den una mano. Dentro de las enseñanzas jesuitas también no está aquello de “matarse haciendo”, hay que hacer, hacer, o sea ordenar disponer, organizar. Una buena idea, una teoría, tiene siempre un buen fin práctico. |